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Todo el tráfico entre la aplicación y los servidores viaja cifrado con MTProto, incluido el envío de archivos y las notificaciones.
Explicamos sin tecnicismos qué cifra Telegram y en qué momento, cómo blindar la cuenta con la verificación en dos pasos, qué revela tu perfil a otros usuarios y qué señales delatan un intento de estafa.

La seguridad de una aplicación de mensajería no depende de una única función, sino de cómo encajan varias capas. Estas son las que intervienen desde que pulsas enviar hasta que el mensaje aparece en el dispositivo de la otra persona.
Todo el tráfico entre la aplicación y los servidores viaja cifrado con MTProto, incluido el envío de archivos y las notificaciones.
Los mensajes de los chats en la nube se guardan cifrados y las claves se reparten entre distintas jurisdicciones para dificultar el acceso.
Los chats secretos y las llamadas generan claves exclusivas en los dispositivos participantes; el servidor solo transporta datos ilegibles.
El bloqueo por PIN o biometría y la caché limitada reducen la exposición si alguien accede físicamente a tu equipo.
Telegram utiliza el protocolo MTProto en dos modalidades. Los chats en la nube se cifran entre tu dispositivo y los centros de datos, lo que permite recuperar el historial desde cualquier equipo. Los chats secretos añaden cifrado de extremo a extremo: las claves solo existen en los dos dispositivos implicados y ni siquiera el servidor puede leer el contenido.

El acceso a Telegram se basa en un código enviado a tu número o a una sesión ya iniciada. Activar la verificación en dos pasos añade una contraseña adicional que se solicita después del código, de modo que un atacante que consiga interceptar el SMS no pueda entrar en tu cuenta.

Al usar la misma cuenta en el ordenador, el móvil y el navegador se acumulan sesiones activas. El panel de dispositivos muestra cada una con el sistema operativo, la aplicación, la dirección IP aproximada y la última conexión, y permite cerrarlas de forma remota al instante.

Cada dato del perfil tiene su propio control de visibilidad, con listas de excepciones para permitir o bloquear contactos concretos. Puedes además usar un nombre de usuario público para que otras personas te escriban sin conocer tu número de teléfono.

La mayoría de los incidentes no se deben a fallos del cifrado, sino a errores humanos evitables. Estas recomendaciones cubren los casos más frecuentes que se repiten entre usuarios de habla hispana.
Es la medida que más reduce el riesgo de robo de cuenta. Elige una contraseña que no uses en otros servicios y añade un correo de recuperación al que tengas acceso permanente.
Ningún administrador, soporte técnico ni sorteo legítimo te pedirá el código de cinco dígitos. Compartirlo equivale a entregar la cuenta completa.
Las campañas de suplantación imitan páginas de inicio de sesión. Comprueba el dominio antes de introducir cualquier dato y desconfía de las urgencias artificiales.
Cuando compartas documentos personales o credenciales temporales, abre un chat secreto y activa el temporizador de autodestrucción.
Restringir esta opción a tus contactos evita que te incluyan en canales de spam o en grupos fraudulentos sin tu consentimiento.
Revisa el listado de dispositivos cada cierto tiempo, sobre todo si has iniciado sesión en un ordenador compartido o en una red pública.
Dedica cinco minutos a la verificación en dos pasos, al bloqueo con código y a los ajustes de privacidad del perfil. La guía de instalación incluye el orden recomendado de configuración y la sección de preguntas frecuentes resuelve las dudas sobre códigos y recuperación de cuentas.
